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: EL ANÁISIS DE LA JORNADA – Hay errores que matan:

pach-leo

Por: @Akelandos


Durante la semana se habló de polémica respecto a qué equipo era más importante, y en el campo se trasladó parte de esa energía. En realidad, los jugadores de Pachuca dieron la impresión de que el encuentro era una revancha para ellos y como tal afrontaron el encuentro. León hizo gala entonces de cabeza fría pero dos errores le condenaron.


El rival
Pachuca salió a la cancha dispuesto a cobrarse la final de hace casi un año en la que el Club León se coronó bicampeón mancillando la cancha hidalguense y con la firme decisión de aceptar su condición de local y acaparar el protagonismo llevando el peso de las acciones. Diego Alonso ordenó a su equipo con un sistema parecido al de la final, un 4-5-1 dividido que fue muy agresivo e intenso sobre todo en el centro del campo.


El equipo hidalguense dio continuidad a ideas de pasadas campañas y se enfocó en sacar la pelota jugando raso, para lo cual confió en Aquivaldo para asumir la responsabilidad de calmar las aguas en la salida y después en la inestimable ayuda de sus laterales, Ayoví y Pizarro, quienes con velocidad y criterio se encargaron de que el balón recorriera el campo hasta encontrar la velocidad en las bandas de Irving Lozano o el enemigo público de La Fiera, Jürgen Damm. Si la salida se espesaba, entonces Gutiérrez lanzaba cambios de juego en diagonal (impresionantes) que siempre encontraban a un extremo libre.
El modo de ataque de Pachuca fue monótono y prudente: Colocaba a Junior y Cano en el área para esperar la pelota de Damm o Lozano quienes la colgarían lateralmente al área. Si había tiempo, Erik Gutiérrez se les uniría pisando el área. Si los extremos de Pachuca no encontraban el espacio, la pelota circularía por la frontal leonesa no para mover al Club León y encontrar el espacio de pase, sino para disparar al arco.
Para defender, Pachuca acumuló gente en mediocampo. Cedía la salida al conjunto esmeralda, pero apenas la pelota cruzaba la divisoria, la intensidad de la presión era alta.

Club León
Vimos la versión más “defensiva” del Club en lo que va del torneo. Pizzi adaptó el equipo una vez que observó las condiciones del encuentro y el equipo se adaptó a la necesidad que fue no contar con Boselli adelante, lo que limito bastante sus ataques.
El equipo en esta ocasión se posicionó en un repliegue bajo, con los laterales bastante amarrados en previsión del desborde veloz de los extremos tuzos. Quién destaco especialmente fue el “Gallito” Vázquez, en un rol más posicional: Se colocó siempre detrás de las jugadas de su equipo y ralentizó los contragolpes rivales con mucho acierto. Además, liberó a Peña, quien se convirtió en el eje por el cuál atacó La Fiera.

Para atacar, el Club León no pudo contar con sus laterales y se sirvió de dos modos: el balón largo de Botinelli a Sabah en la salida para que nuevamente combinará con Bravo y las conducciones de Peña por el centro. León no buscaba la banda como prioridad en su salida, solamente abría la pelota cuando el acceso al área por dentro estaba cerrado.
Lo que mostró nuevo León en este encuentro fue ya la solución al problema de que los rivales encarasen a los laterales, pero trataremos ese tema con detenimiento más adelante.
El partido
Pachuca y León salieron con mucha fuerza, dispuestos a intimidar el rival y a quedarse con la pelota. Durante diez minutos el juego fue de quites, dimes y diretes de los cuales surgió la vertiente del partido: finalmente, Pachuca llevaría el mando de las acciones y León esperaría más atrás a la espera de neutralizar los ataques y salir rápido o en su defecto, con calma.
Para ello, “Aris” y Navarro se amarraron más que de costumbre en vigilancia de Lozano y Damm. Para evitar que les tomaran mano a mano con los centrales, “Chema” y Elías recorrían la banda y cerraban como laterales. Así, Cerca de su área León se formaba con una línea de seis, y por delante se colocaban Peña y “Gallo” que estuvieron atinadísimos en el primer tiempo. Si observaron, durante este periodo Pachuca nunca disparó por delante de ellos. A la hora de hacerlo (que fue cuando no encontraban posición clara para centrar) tenían de frente al par de mediocentros y los defensas tapándoles, y sus disparos fueron todos desviados.
Pachuca comenzó también a controlar el juego porque estuvo muy atento a recoger los rebotes, siendo muy intensos a la hora de recuperar en la media cancha y ayudándose incluso con la presencia de Aquivaldo, quien varias veces salió a cortar lejos de su área.
El énfasis que pusieron los tuzos en la recuperación y presión del medio les permitió anular la salida en largo del León. Sabah no pudo contactar con Martín Bravo por la cercanía de sus marcadores y Botinelli no ayudó bastante porque se encontró algo impreciso.
León atacaba entonces con latigazos de Peña, esas conducciones suicidas que están al alcance de pocos. Más centrado que de costumbre en su posición, el “Gullit” asumió el peso de generar peligro y comando las cabalgadas para buscar a Martín Bravo cerca del área. Es de notar que León ya genera tendencia a buscar la derecha del ataque (Elías) cuando alcanza los tres cuartos: es que la sociedad Elías-desborde-centro-segundo palo-Sabah es productiva: de hecho marcaron así un gol fantasma (?) que no subió al marcador. La productividad de esta pareja, decía, es un hecho porque de momento el desborde de Elías es imparable al igual que el movimiento de Sabah al palo ganando la espalda de su marcador.
En esas condiciones, el juego era bastante cerrado y trabado, porque era muy táctico. Cuando los equipos hacen su tarea y salen con ideas claras y concentrados el que suele perder es el espectáculo, que normalmente es propiciado por errores. Y el error llegó. Con pequeñas faltas y palabras, los jugadores de Pachuca empezaron a sacar de quicio al “Gullit” y al “Gallito”. La falta de adecuación a mantener un rigor defensivo prioritariamente al ataque pasó factura y finalmente ambos llegaron tarde a un centro que no se logró despejar bien (porque era imposible). Entonces, por primera vez en el partido Gutiérrez disparó sin oposición. Cuando Peña y Vázquez quisieron corregir, ya era tarde. La pelota se clavó en el ángulo y Pachuca se fue al frente.
León aceptó el tanto con ganas y comenzó a pisar el acelerador. Pero otro error, esta vez de Yarbrough a la salida de un córner y que lo terminó pagando Nacho González puso la cosa más difícil.
Pizzi dio entrada a Gonzo Ríos por Sabah en busca de frescura al ataque y ganó en imaginación. El ex de Boca (Unidos) dejó detalles muy ilusionantes: una visión nada común para encontrar el pase final y lucidez para decidir cuándo no conviene disparar. El argentino comenzó dar calma en zona de tres cuartos y finalmente llegó el penal que convirtió Bravo. La entrada de Montes en la izquierda busco aumentar la creatividad y generación de ocasiones pero Pachuca logró desconectar a León del partido hasta que ya no pasó nada, salvo una jugada en que Ríos dejó solo al Gullit frente al marco y este disparo desviado a la izquierda.
Pachuca ganó con su idea, pero porque León cometió faltas de concentración muy graves. Ser prudente y dar prioridad a la defensa no es ningún pecado, pero necesita que la idea se trabaje una y otra vez. Desafortunadamente, los jugadores de León cayeron también en jueguitos de pelea que también les distrajeron durante un tiempo. Victoria justa de Pachuca pero el partido pudo ser esmeralda. León no tiene nada que reprocharse aunque en el fondo, haya sido un trago amargo.
El detalle táctico
Parece que finalmente Pizzi ha encontrado la solución al problema de las bandas. Antes de entrar a lo que fue la modificación defensiva, hagamos un par de distinciones.
Primero, decir que no es lo mismo que obligues a tu rival a tirar centros laterales a decir que esto pueda encarar directamente a tus laterales. Normalmente que el ataque de tu rival es con balones colgados casi en tiro de esquina ya sea por quererlo o porque lo obligues, es un síntoma de que tu sistema defensivo trabaja bien. Es el recurso último de ataque. Y León lo logró anoche cuando Elías y Chema, quizá porque León arrancaba de más atrás, llegaron siempre a tiempo para estar en línea con sus laterales y ayudarles. Los centros laterales fueron una bendición para Nacho y Botinelli, que se desenvuelven mucho mejor despejando por arriba que cortando por abajo.

Entendámonos: Hay una diferencia muy notable en que tiren centros y que tengas dos centrales con muy buen juego aéreo acompañados de sus laterales, a que encaren a tu lateral con riesgo de que le desborden y que haya mano a mano contra tus centrales además del grandísimo peligro de los rebotes. Esto era el problema al que se enfrentaba el Club León y que ayer se resolvió en gran manera el ajuste defensivo impidió la inferioridad numérica en el área y que llegasen balones por abajo.
León formaba atrás una línea de seis que no dejaba solos a sus laterales que cerraban el espacio entre extremos y centrales y que no descuidaba el frente por la vigilancia de Peña y Vázquez. Así, había ventaja numérica en el área y posicional también porque al ser los centros totalmente laterales, la defensa no tenía que correr hacia su portería. Es irónico que justo en el estreno de la nueva táctica defensiva se cueza una derrota, pero los errores fueron la excepción que confirmó la regla. Debemos detenernos en uno.

Yarbrough recupera sensaciones y trabajo ahora que salió de su lesión y volvió a la titularidad. Es un arquero rápido y lúcido, con muy buenos reflejos, salto lateral y juego de pies. Sus salidas a cortar al frente son casi siempre exitosas, sea fuera del área o dentro y tiene precisión en sus pases. Pero la salida por arriba es su cruz.
Simplemente no se le da todavía y parece una cuestión dura que además de trabajo requiere confianza. Lo que se intuye es que al estar avanzado el torneo, a Pizzi se le viene encima una decisión: cancelar las salidas del arquero en los saques de esquina y demás centros laterales que puede ser peligroso pero evitaría al fin y al cabo situaciones como el autogol de ayer que costó tres puntos o seguir apostando porque la situación mejore con la práctica. Es decisión difícil y es de Pizzi. Y es complicada porque Yarbrough es un arquero excelente y termina ensuciando su actuación y la de su equipo con errores predecibles.
P.D.
Las dudas o críticas son bienvenidas en @Akelandos. Esperamos el debate.