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Un León de época: las barreras que ha roto

#COLUMNAGUERRA

Por: Arturo Guerra M.

Desde 2012 a la fecha, el equipo del León ha roto varios “mitos” alrededor de su figura a través de sus logros. Primero, el ascenso en ese mismo año con la llegada de Gustavo Matosas, con un semestre inmaculado, sin ninguna derrota para obtener el torneo de Clausura (ese invicto de un torneo completo es récord junto con el de Ciudad Madero de la 2da división en la temporada 64-65 y el de Orizaba de 3ra división de la 71-72). Ya posterior, el segundo trofeo que hacía falta para finiquitar el regreso al máximo circuito: el Campeón de Campeones contra los Correcaminos.

Luego en el verano, La Fiera devoró todos los trofeos amistosos que se le presentaron en el camino: la Copa León (ante dos “grandes”: Pumas y Cruz Azul), el Cuna del Futbol (para hacer olvidar la funesta participación en 2001) y el Campeón de Campeones contra Santos laguna.

Comenzó el Apertura y, con ello, 2 golpes de autoridad en la mesa, goleando en el Nou Camp a los últimos campeones de liga: 4-0 a Tijuana y 3-0 a Santos. En el inter de ese torneo, el regreso a la escena internacional con el amistoso contra Dallas FC en cancha texana. Un vibrante empate a 3 goles y una victoria leonesa en penales.

Definitivamente, era la “inercia del ascenso”, la cual duró hasta las semifinales del Apertura 2012 con un flamante tercer lugar general, para así obtener una histórica calificación a la Copa Libertadores.

Vino el Clausura 2013 y un torneo del que se esperaba más, terminó siendo de “transición”, después de que sorpresivamente no se logró pasar a los grupos de la Libertadores ante en teoría un equipo y un club más modesto. Sin duda, un fuerte golpe anímico afectó para nuestro equipo del cual no se logró levantar a fin de acceder a la post-temporada.
Vendría lo mejor: el ciclo 2013-14. El primero de esos torneos ganándolo en el Azteca y rompiendo una sequía de 21 años sin ser campeón de liga, lográndolo en un plazo menor al de 1992, cuando se había ascendido 2 años antes.
Entonces, el bicampeonato. Sí, emulando el de Pumas pero, a la misma vez, único en su especie dado que se dio en el mismo año futbolístico, hito que nadie más ha logrado ni antes ni después en México.
Sin duda, el tener en la nómina a Rafa Márquez nos llevó al Gamper, pero el haberlo jugado es de enorgullecer. Únicamente 2 equipos lograron jugar en los trofeos de los 2 grandes de España, el equipo universitario de la Capital y los Esmeraldas del León.

2 torneos sin calificar después del “Bi” para dar paso a 3 liguillas consecutivas, con 2 semifinales seguidas pero sin poder acceder al partido por el título.

Hasta que se dio lo de Ambriz, logrando llegar después de 5 años al partido definitorio luego de ser superlíder y tener que aguantar las voces y callar las bocas de aquellos que decían “El equipo se va a caer”, cuando el León lograba sumar triunfo tras triunfo hasta llegar a las 12 victorias consecutivas (plasmadas en un muro) e implantar un récord de la liga mexicana. Anexo a eso, los 41 puntos, dignos de mencionar y merecedores también de otro récord en nuestro balompié.
Tuvo que venir una impecable eliminatoria ante Xolos en cuartos de final y eliminar a un grande en semifinales. Sí, sufrido porque nadie dijo que iba a ser fácil y sí, por posición en la tabla porque si el futbol mexicano es parejo, lo es más en una instancia de semifinal, no importa que hayas ganado 12 seguidos en la fase regular a cuando estás en una serie de vida o muerte.

La final ante Tigres es punto y aparte. Llegaron a la final los mejores equipos de la temporada regular y ganó el que tuvo más fondo de armario y más experiencia en fases finales.

Luego para el Apertura 2019, un segundo lugar general y una derrota inesperada contra Morelia. A secarse las lágrimas que el proyecto continuaba. Parecía que el equipo otra vez agarraba vuelo para el Clausura 2020 pero el torneo se detuvo; nunca sabremos qué hubiera pasado si continuaba el desarrollo de ese campeonato. Lo bueno: el buen comienzo en aquel Clausura nos sirvió para pasar a la Concacaf.

Apertura 2020. Después de un inicio titubeante, vino una racha inmejorable que otra vez nos acercó a las 4 decenas de unidades. Nuevamente las voces: “El León se cae en liguillas”, “El superlíder nunca es campeón (sic)”. El equipo hizo oídos sordos y se dedicó a lo suyo. Una liguilla bastante efectiva y, por consiguiente, la octava estrella. Rompiendo paradigmas y a sacar la champaña.

Dicen (y en los hechos se muestra) que en el futbol mexicano es difícil ser bicampeón; ni el León de 2020-21 pudo replicar lo de 2013-14.

En el escenario internacional, 2 eliminaciones seguidas en Concacaf en octavos de final y vino la Leagues Cup (premio de consolación por perder el Campeones). Nuevamente las voces “León nunca gana en Estados Unidos (sic)”, “León no es capaz de eliminar a los de la MLS”. 1-6 a Kansas City para dejar la mayor derrota para un equipo estadunidenses en su país. Siguió avanzando hasta toparse con Seattle, uno de los mejores conjuntos de su liga, que ya había eliminado a 2 equipos del “big six” de la liga (3-0 a Tigres y 1-0 a Santos). León con autoridad dio vuelta al partido y dio la vuelta olímpica. Trofeo semi-oficial pero internacional a final de cuentas. 3 partidos, 11 goles a favor y 2 en contra. Sporting Kansas City, Pumas de la UNAM y Seattle Sounders cayeron ante el poderío leonés. Kansas, Houston y Las Vegas fueron testigos del sendero para la obtención de esta nueva copa para la vitrina.

En 2022 vamos por la tercera participación seguida en Concacaf y ahora vamos por la nuestra. León es uno de los equipos mexicanos con más participaciones en este tipo de torneos sin ser campeón. 2022 tiene que ser nuestro año y el título de ayer nos dará el envión para conseguir ese objetivo.

Este León es de época. 9 años de altísimo nivel. Sí, de acuerdo con sus claroscuros, pero con 3 títulos de liga (pocos en este lapso pueden presumir lo mismo). A uno de las 4 ligas que se lograron en la época dorada. Con elementos indiscutibles como símbolos; con gente que ha pasado como Matosas y como Ambriz, que han sido de los entrenadores más eficientes de la institución en su historia. Jugadores importantes que han dejado huella. Tuvimos en esta época a nuestro segundo “5 Copas”, al segundo goleador histórico, a futbolistas como Nacho González y el vigente Luis Montes, que han sido de los que más han jugado y de los más ganadores en el Club.

Porque sí, ésta es nuestra segunda época dorada y los aficionados leoneses debemos estar orgullosos y disfrutar más que nunca en este momento. Porque somos uno los “big six”, porque estamos ahí constantemente peleando la liga. Por todo lo que pueda y está por venir, tanto en el futbol-cancha como en lo extra-cancha, como lo son las instalaciones de entrenamiento de corte europeo que el Club inaugurará pronto.

Y esto me lleva al otro mito derribado: el de “Las Changas”; apodo coloquial y despectivo pero, al mismo tiempo, cariñoso… que en los momentos más aciagos los aficionados leoneses le llegamos a profesar a nuestro equipo (porque si lo hacía un aficionado ajeno, ahí sí se armaba la gresca).

Pero ya de eso solamente queda el vago e infeliz recuerdo, porque no exclusivamente el seguidor del equipo, sino cualquier habitante de esta hermosa ciudad de León, puede sentirse enaltecido con el club de futbol que representa a nuestra urbe. Este equipo da (y mucho) para que te sientas orgulloso de él.