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Atenazados

La mejor medicina para una crisis de juego, de identidad, vaya, de resultados, es precisamente un buen resultado. El Club León consiguió ante Pumas de la UNAM una victoria balsámica que, más allá de las primeras impresiones, significó una buena imagen. Salvo el gol en contra, el equipo de Tena transmitió un control del partido tan fuerte, que el tanto de Pumas sólo se entiende desde el habitual desconecte mental provocado por estar cerca del tiempo de descanso, un pase en fuera de lugar y el defecto que tienen Burdisso y Novaretti para defender dentro del área en situaciones de presión.

El análisis de este partido será diferente, porque daré prioridad a explicar ciertas fases del juego y características del sistema de Tena, tratando de responder la pregunta ¿Tena se va adaptando al Club Leóno La Fiera se va «atenazando»?

tenana

Memo Vázquez sacó un equipo con un sistema moderno, una especia de 4-3-3 que en ataque posicional (es decir, muy básicamente, un ataque que se realiza cuando tu rival defiende en terreno propio pero cuya principal premisa consiste en el constante intercambio de posiciones entre los jugadores y de esta manera generar espacios) que presentaba a Daniel Ludueña como atacante de referencia, una especia de falso 9, acompañado de extremos que arrancaban abiertos pero con probada capacidad para pisar área, es decir, podían ocupar el espacio en ataque que se liberase. Por detrás, tres mediocampistas y la tradicional línea de cuatro en defensa.

Lo que intentó Vázquez fue que Pumas fuese un equipo cómodo con la pelota y que a partir de la posesión generase huecos en la defensa leonesa. El Club León, por su parte, venía con su tradicional 4-4-2, cuyo funcionamiento puede consultar aquí o en artículos anteriores. La diferencia mencionable fue la entrada de Novaretti por Nacho González, con lo que Burdisso pasó a ser central izquierdo y La Fiera ganó los trazos largos del ex Lazio para encontrar al extremo contrario, Burbano.

Defensa en campo propio

Ante la iniciativa de Pumas, el Club León planteó una defensa con dos línea de cuatro, y Maxi Moralez junto a Boselli en vigilancia pasiva de los centrales.  La verdad es que Pumas no tenía dificultades en pasar mediocampo, ya fuese apelando en la salida a los triángulos central-lateral-interior para evadir la presión leonesa o con las conducciones de Darío Verón que terminaban lejos y a las que probablemente el equipo de Tena dejaba hacer por suponer desorden para su rival. La fiabilidad de las líneas leonesas radicó, una vez más, en la capacidad de Rocha y Vázquez para cerrar el carril central, obligando a los jugadores rivales que trataban de morder entre líneas a salir de ahí. Para conseguir dicha virtud, resulta importante la conjunción de las líneas de cuatro cerca del área, situación en la que se nota el trabajo y mano de Tena.

Salido rápida y segunda jugada

Durante los primeros minutos del encuentro la mejor lectura que realizó el conjunto leonés del partido fue entender que el juego de Pumas colocaba muchos hombres adelante, lo que significaba que una salida rápida enconaría espacios y defensas mal colocados. En ese aspecto, el balón en largo fue fundamental, porque permite que se exhiba la gran virtud de los equipos de Luis Fernando: el dominio de la segunda jugada, situación que se notó a la perfección en el primer tanto. Tena hace trabajar mucho a los extremos sobre laterales para sacar ventaja de balones aéreos y la forma en que Burbano se aprovechó del error de Van Rankin no fue casualidad.

Pero ahondemos más en el tema: si nos fijamos, ambos goles provienen de salidas rápidas, balones largos. Y ahí el trabajo se nota más, porque en el segundo tanto, Mauro Boselli, que nunca ha destacado como objetivo fijo por alto, logró llegar a tiempo y prolongar una pelota  que Elías, top asistente de la Liga MX logró dar al genio Moralez.

 

Posesiones largas

Tenemos entonces un club que sin duda se amolda al juego de Tena. Pero Tena también ha sacado un valor profundo del equipo y sus características individuales, un sistema que proviene de la etapa de Matosas: las posesiones laterales. Ahí fue cuando más domino a Pumas, porque la facilidad de sus extremos parta ir adentro, los botes de Mauro, la calidad de Maxi y la simplicidad de Vázquez Rocha hacen circular la pelota sin que el rival la pueda siquiera incomodar. La incorporación inteligente de los laterales permite que en banda siempre haya un tercer hombre libre que asegure la circulación y una opción de pase. Como defecto, al León todavía le cuesta encontrar la manera de finalizar sus posesiones largas, pero por ahora, es una buena arma al más puro estilo Cruyff: “Si tienes la pelota el rival no la tiene, y por lo tanto no puede atacarte”.

Tenemos un equipo que pose virtudes inherentes de Tena y de la plantilla. A pesar de los resultados negativos, las cualidades eran palpables. Veremos si nos llevan lejos. Para ello lo importante es que Tena sea fiel a sí mismo y aproveche la materia prima, como lo hizo en CU.

En twitter, @Akelandos.

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